
La exportación peruana de bebidas alcohólicas creció 10% entre enero y octubre de 2025, de acuerdo con cifras de la Asociación de Exportadores (ADEX). En ese periodo, los despachos de vino y bebidas espirituosas sumaron US$ 13 millones 656 mil, impulsados principalmente por un mayor envío de pisco, el buen desempeño del ron y una estrategia de diversificación de mercados.
El pisco lideró los envíos al exterior con US$ 8 millones 71 mil, lo que significó un aumento de 12% frente al mismo periodo del año previo. Estados Unidos se mantuvo como el principal destino, seguido por España, Países Bajos y Japón. Además, la bebida bandera amplió su presencia en mercados más lejanos como Emiratos Árabes Unidos, Taiwán, Suiza, Hong Kong, Corea del Sur y Nueva Zelanda.
En ese contexto, la gerenta de Agroexportaciones de ADEX, Claudia Solano Oré, advirtió que el sector requiere medidas para proteger la autenticidad del pisco ante el riesgo de falsificaciones. Señaló la necesidad de reforzar la fiscalización y asegurar el uso correcto de la Denominación de Origen, con el fin de evitar prácticas de competencia desleal que golpean al mercado formal. También insistió en continuar abriendo destinos para reducir la dependencia de pocos compradores.
Otros productos también mostraron avances. Los demás aguardientes registraron exportaciones por US$ 2 millones 759 mil (un +8.3%), con Chile, España, Países Bajos, Japón y Reino Unido entre los principales mercados, además de Estados Unidos, Suiza y Australia. El ron alcanzó US$ 1 millón 834 mil (un +18%), con Colombia como destino dominante al concentrar 62% de los envíos (US$ 1 millón 133 mil); le siguieron Países Bajos, Ecuador, Estados Unidos, Alemania y Estonia. En tanto, el vino sumó US$ 991 mil 382, con Estados Unidos, Francia y Japón concentrando en conjunto 79% del total, además de otros destinos como Reino Unido, Tailandia, Suiza, Alemania, España, Canadá y Países Bajos.
El avance de las exportaciones refleja un mejor posicionamiento de las bebidas peruanas en el exterior, con el pisco como principal motor y el ron consolidando su crecimiento. Sin embargo, el desafío no solo pasa por vender más, sino por sostener el progreso con controles que protejan la denominación de origen, una mayor diversificación de mercados y una estrategia paralela para fortalecer el consumo interno y el valor de la marca país.
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