
La industria hotelera enfrenta un punto crítico en su modelo de comercialización. Según explicó Pablo Delgado, especialista en distribución hotelera, el principal desafío actual no está en la demanda, sino en la capacidad de los hoteles para fortalecer su canal de venta directa y reducir la dependencia de intermediarios digitales.
El crecimiento de las agencias de viaje online (OTAs) ha generado una alta concentración del tráfico y las reservas, lo que limita el control que tienen los hoteles sobre su cliente final. Este escenario impacta directamente en la rentabilidad, debido a las comisiones asociadas y a la pérdida de información estratégica del huésped.
En este contexto, la venta directa no solo representa un canal alternativo, sino un activo estratégico. Permite gestionar precios, conocer mejor al cliente y construir relaciones a largo plazo, factores clave en un mercado cada vez más competitivo y digitalizado.
Sin embargo, el reto no es menor. Implica inversión en tecnología, optimización de plataformas propias y desarrollo de estrategias de marketing digital orientadas a conversión. No basta con tener presencia online; se requiere una propuesta clara que incentive al usuario a reservar directamente.





