
La alta hostelería empieza a posicionarse como un modelo de referencia para industrias alejadas tradicionalmente del servicio gastronómico y hotelero. Así lo plantea el profesional español Manuel Corrales, referente internacional del servicio de sala, quien sostiene que la logística y la hospitalidad comparten un mismo eje crítico: la coordinación invisible que garantiza una experiencia impecable para el cliente.
Según explicó en una entrevista, el verdadero diferencial competitivo ya no pasa únicamente por el producto o el precio, sino por la capacidad de ejecutar operaciones precisas, humanas y detallistas. Corrales remarca que “el cliente recuerda la experiencia”, una lógica que hoy también impacta en cadenas de abastecimiento, operadores logísticos y servicios vinculados al sector Horeca.
La tendencia coincide con un momento en que las empresas intensifican inversiones en eficiencia operativa y experiencia de usuario. Diversos análisis logísticos publicados durante 2026 muestran que las organizaciones que integran mejor coordinación, anticipación y cultura de servicio logran ventajas operativas de hasta 25% frente a modelos tradicionales centrados únicamente en automatización.
La alta hostelería empieza a posicionarse como un modelo de referencia para industrias alejadas tradicionalmente del servicio gastronómico y hotelero. Así lo plantea el profesional español Manuel Corrales, referente internacional del servicio de sala, quien sostiene que la logística y la hospitalidad comparten un mismo eje crítico: la coordinación invisible que garantiza una experiencia impecable para el cliente.
Según explicó en una entrevista difundida por Movant e Infobae, el verdadero diferencial competitivo ya no pasa únicamente por el producto o el precio, sino por la capacidad de ejecutar operaciones precisas, humanas y detallistas. Corrales remarca que “el cliente recuerda la experiencia”, una lógica que hoy también impacta en cadenas de abastecimiento, operadores logísticos y servicios vinculados al sector Horeca.
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La tendencia coincide con un momento en que las empresas intensifican inversiones en eficiencia operativa y experiencia de usuario. Diversos análisis logísticos publicados durante 2026 muestran que las organizaciones que integran mejor coordinación, anticipación y cultura de servicio logran ventajas operativas de hasta 25% frente a modelos tradicionales centrados únicamente en automatización.
Dentro del negocio Horeca, esta visión cobra especial relevancia en hoteles de lujo, catering corporativo y gastronomía premium, donde la operación logística determina directamente la experiencia del huésped o comensal. Desde la puntualidad en abastecimiento hasta la gestión de inventarios críticos, cada detalle operativo impacta en percepción de marca, fidelización y reputación.
En paralelo, especialistas del abastecimiento gastronómico advierten que el nivel de exigencia del sector continúa elevándose. Operaciones con cadenas de frío, distribución multitemperatura y entregas de alta precisión ya forman parte del estándar competitivo en restaurantes, hoteles y servicios de alimentación empresarial. Algunas compañías movilizan más de 50 vehículos diarios y manejan más de mil productos para sostener continuidad operativa y tiempos de entrega ajustados.
La digitalización también acelera este cambio. Sistemas WMS, TMS e inteligencia artificial empiezan a incorporarse en procesos de ruteo, preparación de pedidos y trazabilidad, aunque los expertos coinciden en que el factor humano sigue siendo decisivo. La empatía, la comunicación y la capacidad de adaptación aparecen ahora como habilidades estratégicas incluso en operaciones altamente automatizadas.
En ese contexto, la hospitalidad deja de entenderse únicamente como atención al cliente y comienza a consolidarse como una filosofía operativa transversal. Para el sector Horeca, esto implica que logística, servicio y experiencia ya no funcionan como áreas separadas, sino como una misma cadena de valor enfocada en precisión, rapidez y personalización.
y personalización.




