
Nestlé ha entrado en negociaciones avanzadas para vender su negocio global de helados, un segmento que incluye marcas internacionales como Häagen-Dazs, Drumstick y otras líneas de productos, a la empresa conjunta Froneri, con la que la compañía ha colaborado en la gestión de helados en diversas regiones del mundo. Este proceso podría extenderse entre 12 y 18 meses, consolidándose entre 2026 y 2027.
La decisión responde a un plan más amplio de simplificación del portafolio y enfoque en áreas de mayor rentabilidad, identificado por la empresa como nutrición, café, alimentos y snacks, y cuidado de mascotas —segmentos que, según Nestlé, concentran cerca del 70 % de su facturación global. El negocio heladero, pese a su tamaño histórico, no encaja en las prioridades estratégicas actuales para impulsar crecimiento sostenible.
En Perú, la incertidumbre se centra en lo que ocurrirá con D’Onofrio, una marca con alta penetración en el mercado local y reconocimiento cultural. Aunque Nestlé no ha anunciado cambios definitivos respecto a su operación local, ha señalado que está evaluando detalles y próximos pasos, y que comunicará “de manera oportuna y con transparencia” las decisiones que tomen en torno a la marca y su continuidad en el país.
Especialistas de mercado señalan que, incluso si Nestlé se deshace de su negocio heladero global, la marca D’Onofrio podría continuar en el mercado bajo un esquema de gestión diferente, posiblemente bajo el paraguas de Froneri u otro operador especializado en helados, manteniendo su presencia en puntos de venta masiva, kioscos y canales tradicionales.
El anuncio marca un hito significativo en la industria heladera global y local, ya que una de las empresas con mayor tradición y participación en el segmento está redefiniendo su estrategia, lo que obliga a observar de cerca el impacto en la competencia, las cadenas de distribución de frío y las decisiones de inversión en la categoría en Perú.





