
José María O’Kean, catedrático de Economía Aplicada, aseguró que la solución para revertir la falta de camareros y mejorar la sostenibilidad del sector requiere mejorar salarios, establecer horarios más razonables y apostar por la formación interna. Estas acciones, según el especialista, son necesarias para dignificar la profesión y hacerla atractiva a largo plazo.
Sin embargo, O’Kean señaló que estas mejoras tendrían un impacto directo en los precios al consumidor. “Eso supondría pagar una cerveza a 15 euros”, advirtió, indicando que los negocios tendrían que trasladar parte de los costos laborales más altos al precio final para mantener rentabilidad ante la falta de mano de obra.
El panorama está agravado por la pérdida de personal tras la pandemia: unos 50 000 camareros no han regresado a sus puestos de trabajo, lo que intensifica la presión sobre los modelos operativos actuales y empuja al sector hacia alternativas como automatización y autoservicio.
La automatización, incluyendo robots para servicios básicos en salones y barras, aparece como una opción para reducir costos en algunos establecimientos, aunque muchos operadores del sector advierten que estas soluciones aún no replican completamente la experiencia y calidad de servicio humano.
Expertos concluyen que, si no se adoptan cambios estructurales en las condiciones laborales y se redefine la propuesta de valor del negocio hostelero, el modelo tradicional podría verse forzado a evolucionar hacia nuevos formatos o enfrentar una transformación profunda de sus operaciones y experiencia al cliente.





