
La forma en que los viajeros buscan alojamiento está cambiando. Cada vez más usuarios recurren a asistentes de inteligencia artificial para pedir recomendaciones antes de reservar, pero un reciente informe de la consultora RaceMyDesk concluye que la mayoría de las webs hoteleras no está preparada para ser interpretada por estos sistemas, lo que reduce significativamente sus posibilidades de aparecer en las respuestas generadas por IA.
El estudio analizó 7.049 hoteles de más de 30 países mediante el Tourism AI Discoverability Index (TADI), evaluando 67 parámetros relacionados con la capacidad de las páginas web para ser comprendidas por modelos como ChatGPT, Claude o Perplexity. Los resultados muestran una calificación media de apenas 28 %, mientras que siete de cada diez hoteles obtuvieron las puntuaciones más bajas y ninguno alcanzó la máxima valoración.
Entre los principales errores detectados figuran el uso de contenido excesivamente promocional, la ausencia de información concreta sobre servicios e instalaciones, estructuras web difíciles de interpretar por la IA e incluso configuraciones que bloquean el acceso de los agentes inteligentes. Como consecuencia, las recomendaciones suelen construirse a partir de plataformas de reservas, sitios de reseñas y medios especializados, dejando a las webs oficiales fuera del proceso de decisión del viajero.
Más allá del posicionamiento en buscadores, las empresas deberán optimizar sus contenidos para que la inteligencia artificial pueda comprenderlos, citarlos y utilizarlos como fuente confiable. En un contexto donde la IA influye cada vez más en la planificación de viajes, ser visible para estos sistemas comienza a ser tan importante como aparecer en los primeros resultados de búsqueda.




